El corazón está dividido en dos mitades que no se comunican entre sí: una derecha y otra izquierda:
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viernes, 7 de marzo de 2008
Aparato Circulatorio
El corazón está dividido en dos mitades que no se comunican entre sí: una derecha y otra izquierda:
jueves, 6 de marzo de 2008
Aparato Respiratorio
Ubica esos pulmones
Tus pulmones están protegidos por la caja torácica, que está formada por 12 pares de costillas. Éstas están conectadas a tu columna en la espalda y rodean a los pulmones para mantenerlos seguros. Por debajo de los pulmones está el diafragma, un músculo en forma de bóveda que trabaja con tus pulmones para permitirte inhalar (inspirar) y exhalar (espirar) aire.
No puedes ver tus pulmones, pero es fácil sentirlos cuando están en acción: ponte las manos en el pecho e inspira muy profundamente. Sentirás cómo el pecho se hace ligeramente más grande. Ahora exhala el aire y siente cómo el pecho vuelve a su tamaño normal. ¡Acabas de sentir toda la fuerza de tus pulmones!
Un vistazo al interior de los pulmones
Vistos de fuera, los pulmones son rosados y algo blandos, como una esponja. ¡Pero el interior contiene lo realmente importante de los pulmones! Al final de la tráquea, hay dos grandes conductos llamados bronquios primarios. Uno se dirige hacia la izquierda y entra en el pulmón izquierdo, mientras que el otro se dirige hacia la derecha y entra al pulmón derecho. Cada bronquio primario se ramifica en otros conductos o bronquios, que van haciéndose cada vez más pequeños como si fueran las ramas de un gran árbol. Los conductos más pequeños se llaman bronquiolos y hay unos 30.000 en cada pulmón. Cada bronquiolo tiene aproximadamente el mismo grosor que un cabello.
Al final de cada bronquiolo hay un área especial que lleva a unos grupos de sacos de aire muy pequeños llamados alvéolos. Hay unos 600 millones de alvéolos en tus pulmones y si los pusieras todos juntos, cubrirían una pista de tenis completa. ¡Son muchos alvéolos! Cada alvéolo está cubierto por una especie de malla de vasos sanguíneos muy pequeños, llamados capilares. Estos capilares son tan pequeños que las células sanguíneas necesitan ponerse en fila para poder atravesarlos.
Todo sobre la inhalación
Cuando paseas a tu perro, limpias tu habitación o rematas una pelota de voleibol, probablemente no piensas en inhalar (inspirar) -¡tienes otras cosas en qué pensar! Pero cada vez que inhalas aire, docenas de partes del cuerpo trabajan para ayudar a obtener ese aire sin siquiera pensarlo.
Al inspirar tu diafragma se contrae y se aplana. Esto permite que baje, para que tus pulmones tengan más espacio para hacerse más grandes mientras se llenan de aire. "¡Muévete diafragma, que me estoy llenando de aire!" es lo que dirían tus pulmones. Y el diafragma no es la única parte que proporciona el espacio que necesitan a los pulmones. Tus músculos de las costillas se tensan y hacen que las costillas se muevan hacia arriba y hacia fuera para dar más espacio a los pulmones.
Al mismo tiempo, inhalas aire por la boca y la nariz y el aire baja por la tráquea. Al bajar por la tráquea, unos pelos muy pequeños llamados cilios se mueven suavemente para mantener la mucosidad y la suciedad fuera de los pulmones. El aire pasa luego por una serie de ramificaciones en los pulmones, a través de los bronquios y los bronquiolos. El aire finalmente termina en los 600 millones de alvéolos. A medida que estos millones de alvéolos se llenan de aire, los pulmones se hacen más grandes. ¿Recuerdas ese experimento en que sentías como se hacían más grandes tus pulmones? Bueno, ¡realmente estabas sintiendo la fuerza de estos increíbles alvéolos!
Los alvéolos son los que permiten que el oxígeno del aire pase a tu sangre. Todas las células del cuerpo necesitan oxígeno cada minuto del día. El oxígeno atraviesa las paredes de cada alvéolo y llega a los capilares pequeños que lo circundan. El oxígeno entra en la sangre de los capilares pequeños y es transportado por los glóbulos rojos y viaja por capas de vasos sanguíneos hasta llegar al corazón. El corazón envía luego la sangre oxigenada (llena de oxígeno) a todas las células del organismo.
Esperando exhalar
Cuando es hora de exhalar (espirar), todo se invierte: ahora le toca al diafragma decir "Muévete". El diafragma se relaja y se mueve hacia arriba, expulsando el aire de los pulmones. Los músculos de las costillas se relajan y las costillas se mueven hacia adentro, creando un espacio más pequeño en el tórax.
A estas alturas tus células ya han usado todo el oxígeno que necesitan y tu sangre está transportando dióxido de carbono y otros desechos que deben abandonar tu cuerpo. La sangre regresa a través de los capilares y los desechos entran en los alvéolos. Luego los expulsas en el orden contrario a como entraron: el aire pasa por los bronquiolos, sale de los bronquios, hacia la tráquea y finalmente sale por la boca y la nariz.
El aire que expulsas no sólo contiene desechos y dióxido de carbono, ¡sino que también es tibio! Cuando el aire viaja por tu cuerpo, va recogiendo calor por el camino. Puedes sentir este calor si te pones la mano frente a la boca cuando espiras. ¿Cuál es la temperatura del aire que sale de tu boca o tu nariz?
Con todo este movimiento, te podrías preguntar por qué los pulmones no se atascan a medida que se llenan y vacían. Afortunadamente, tus pulmones están cubiertos por dos capas lisas especiales llamadas membranas pleurales. Estas membranas están separadas por un líquido que permite que se deslicen con facilidad cuando inhalas y exhalas.
Es el momento de hablar
Tus pulmones son importantes para respirar...¡y también para hablar! Por encima de la tráquea está la laringe, que a veces se llama glotis (caja de la voz). Al otro lado de la glotis hay dos crestas pequeñas llamadas cuerdas vocales, que se abren y cierran para emitir sonidos. Cuando exhalas aire de los pulmones, éste pasa a través de la tráquea y la laringe y llega a las cuerdas vocales. Si éstas están cerradas y el aire fluye entre ellas, las cuerdas vocales vibran y producen sonido.
La cantidad de aire que expulses de tus pulmones determina qué tan fuerte será el sonido y durante cuánto tiempo podrás hacerlo. Intenta inhalar muy profundamente y decir los nombres de todos los niños de tu clase -¿Cuánto puedes aguantar sin tener que respirar otra vez? La próxima vez que estés fuera, intenta gritar y ver qué sucede -gritar requiere mucho aire, así que necesitarás inspirar más frecuentemente de lo que lo harías si sólo pronunciaras las palabras. Experimenta con diferentes sonidos y el aire que sea necesario para producirlos: cuando te ríes, expulses aire poco a poco, pero cuando eructas, ¡dejas que el aire tragado que está en tu estómago salga de una sola vez! Cuando tienes hipo, es porque el diafragma se mueve de una forma tan rara que hace que inspires aire de repente y hace que el aire llegue a tus cuerdas vocales cuando no estás listo.
Quiere a tus pulmones
Tus pulmones son increíbles: ¡te permiten respirar, hablar con un amigo, gritar en un partido, cantar, reír, llorar y muchas cosas más! Y hablando de un partido, tus pulmones incluso trabajan con el cerebro para ayudarte a inhalar y exhalar una mayor cantidad de aire a una mayor velocidad mientras corres -todo esto sin siquiera pensarlo.
Mantener tus pulmones sanos es una buena idea, y la mejor forma para mantenerlos rosados y sanos es no fumar. Fumar no es bueno para ninguna parte de tu cuerpo y tus pulmones lo detestan especialmente. El humo de los cigarrillos daña los cilios de la tráquea de forma que no pueden moverse para mantener la suciedad y otras sustancias fuera de los pulmones. Tus alvéolos dicen "ay" también, porque las sustancias químicas que contiene el humo de cigarrillo pueden hacer que las paredes de los delicados alvéolos se rompan, dificultando la respiración. Finalmente, el humo del cigarrillo puede dañar las células de los pulmones tanto que las células sanas podrían desaparecer y ser éstas sustituidas por células cancerosas. Los pulmones son normalmente resistentes y fuertes, pero los cigarrillos pueden dañarlos muy fácilmente -y a menudo es muy difícil o imposible curarlos. Si necesitas trabajar con componentes químicos en una clase de arte o de manualidades, asegúrate de llevar una máscara protectora para evitar que los gases tóxicos entren a tus pulmones.
¡También puedes mostrar tu amor por tus pulmones haciendo ejercicio! El ejercicio es bueno para todas las partes de tu cuerpo, y especialmente para tus pulmones y tu corazón. Cuando haces ejercicio enérgico (como por ejemplo montar en bicicleta, correr, o nadar) tus pulmones requieren más aire para proporcionar a tus células el oxígeno adicional que necesitan. Cuando respiras más profundamente y tomas aire, tus pulmones se hacen más fuertes y mejores en su tarea de proporcionar a tu organismo el aire necesario para funcionar bien. ¡Mantén tus pulmones sanos y te lo agradecerán de por vida!
jueves, 28 de febrero de 2008
El Esqueleto Humano
El cuerpo humano es una estructura que contiene más de doscientos huesos, un centenar de articulaciones y más de 650 músculos actuando coordinadamente. Gracias a la colaboración entre huesos y músculos, el cuerpo humano mantiene su postura, puede desplazarse y realizar múltiples acciones.
El conjunto de huesos y cartílagos: forma el esqueleto.
El tejido óseo combina células vivas (osteocitos) y materiales inertes (sales de calcio y fósforo), además de sustancias orgánicas de la matriz ósea como el colágeno, proteína que también está presente en otros tejidos. Los huesos son órganos vivos se están renovando constantemente.
Funciones del esqueleto:
- Sostiene al organismo y protege a los órganos delicados como el cerebro, el corazón o los pulmones, a la vez que sirve de punto de inserción a los tendones de los músculos,
La columna vertebral es un pilar recio, pero un poco flexible, formada por una treintena de vértebras que cierra por detrás la caja torácica. En la porción dorsal de la columna, se articula con las costillas.
El tórax es una caja semirrígida que colabora activamente durante la respiración.
- En el cuerpo humano existen 208 huesos :
26 en la columna vertebral
8 en el cráneo.
14 en la cara
8 en el oído
1 hueso hioides
25 en el tórax
64 en los miembros superiores
62 en los miembros inferiores
- Hay varios tipos de huesos :
Cortos, como los de la muñeca o las vértebras
Planos, como los de la cabeza
Largos, como los del brazo o la pierna
-
Algunas características:
Sson duros. Están formados por una substancia blanda llamada osteína y por una sustancia dura formada por sales minerales de calcio y fósforo. Los huesos largos tienen en su parte media un canal central relleno de médula amarilla, y las cabezas son esponjosas y están llenas de médula ósea roja. -
Su función :
Dar consistencia al cuerpo.
Ser el apoyo de los músculos y producir los movimientos.
Sirven como centro de maduración de eritrocitos (glóbulos rojos).
Cabeza Tronco Extremidades
Huesos de la cabeza
Los huesos del cráneo son 8 y forman una caja resistente para proteger el cerebro. Los huesos de la cara son 14. Entre ellos los más importantes son los maxilares (superior e inferior) que se utilizan en la masticación. Hay un hueso suelto a nivel de la base de la lengua; llamado hioides, en la que sustenta en sus movimientos.
Huesos del tronco
La clavícula y el omóplato, que sirven para el apoyo de las extremidades superiores.
Las costillas que protegen a los pulmones, formando la caja torácica.
El esternón, donde se unen las costillas de ambos lados. (anterior)
Las vértebras, forman la columna vertebral y protegen la médula espinal, también articulan las costillas. (posterior).
La pelvis (ilion, isquión y pubis), en donde se apoyan las extremidades inferiores.
Huesos de las extremidades superiores
Clavícula, omoplato y húmero formando la articulación del hombro
El húmero en el brazo.
El cúbito y el radio en el antebrazo
El carpo, formado por 8 huesecillos de la muñeca.
Los metacarpianos en la mano.
Las falanges en los dedos.
Huesos de las extremidades inferiores
La pelvis y el fémur formando la articulación de la cadera.
El fémur en el muslo
La rótula en la rodilla.
La tibia y el peroné, en la pierna
El tarso, formado por 7 huesecillos del talón.
El metatarso en el pie
Las falanges en los dedos.
Las Articulaciones
Son las zonas de unión entre los huesos o cartílagos del esqueleto. Se pueden clasificar en: sinartrosis, que son articulaciones rígidas, sin movilidad, como las que unen los huesos del cráneo; sínfisis, que presentan movilidad escasa como la unión de ambos pubis; y diartrosis, articulaciones móviles como las que unen los huesos de las extremidades con el tronco (hombro, cadera).
Las articulaciones sin movilidad se mantienen unidas por el crecimiento del hueso, o por un cartílago fibroso resistente. Las articulaciones con movilidad escasa se mantienen unidas por un cartílago elástico. Las articulaciones móviles tienen una capa externa de cartílago fibroso y están rodeadas por ligamentos resistentes que se sujetan a los huesos. Los extremos óseos de las articulaciones móviles están cubiertos con cartílago liso y lubricados por un fluido espeso denominado líquido sinovial producido por la membrana sinovial. La bursitis o inflamación de las bolsas sinoviales (contienen el líquido sinovial) es un trastorno muy doloroso y frecuente en las articulaciones móviles.
El cuerpo humano tiene diversos tipos de articulaciones móviles. La cadera y el hombro son articulaciones del tipo esfera-cavidad, que permiten movimientos libres en todas las direcciones. Los codos, las rodillas y los dedos tienen articulaciones en bisagra, de modo que sólo es posible la movilidad en un plano. Las articulaciones en pivote, que permiten sólo la rotación, son características de las dos primeras vértebras; es además la articulación que hace posible el giro de la cabeza de un lado a otro. Las articulaciones deslizantes, donde las superficies óseas se mueven separadas por distancias muy cortas, se observan entre diferentes huesos de la muñeca y del tobillo.

